Nunca te olvides que te quiero mucho

Una lectora me hablaba de su caso.
Su pareja, (ex pareja ahora), le era infiel y la descuidaba pero cada tanto le decía esa frase del título.
Le pregunté qué quería decir el con eso y me explicó que él se sentía preso de sus traumas de la niñez que lo llevaban a esa conducta disfuncional.
Y cuando me contó la situación y los antecedentes estuve de acuerdo… estaba efectivamente como “preso” de las compulsiones a la repetición de sus heridas de la niñez (el padre había sido repetidamente infiel, y no había tratado amorosamente a su esposa, él estaba repitiendo la conducta de su padre, sabía que lo estaba haciendo pero no podía dejar de hacerlo)
Mi lectora hizo bien en separarse.
Uno tiene derecho a ser bien tratado.
Lo que importan son los hechos y no las explicaciones de porque la otra persona no puede darte lo que es tu derecho recibir.

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