El caso que prueba fuera de toda duda, de que la masculinidad o femineidad de una persona es innata y no aprendida

David Reimer nació con el nombre de Bruce, siendo gemelo con su hermano Brian, en la ciudad de Winnipeg, en Manitoba.
A los hermanos se les diagnosticó fimosis a los seis meses de nacer, por lo que a los ocho meses se les circuncidó.
El urólogo encargado de realizar la operación utilizó un método de cauterización con corriente eléctrica que acabó quemando el pene de David Reimer.
La preocupación de sus padres de que su hijo no fuera a ser feliz ni de que pudiera tener una vida sexual normal sin pene les hizo tomar la determinación de llevarle a Baltimore a la consulta de John Money en el hospital Johns Hopkins.
Money era un psicólogo conocido por sus trabajos sobre los roles de género y el desarrollo sexual realizados a partir del estudio de pacientes intersexuales.
Además, era uno de los impulsores de la teoría de la neutralidad de género, sosteniendo que la identidad de género se aprendía desde la infancia por aprendizaje social, y que eso podía ser cambiado.
El matrimonio Reimer había visto a John Money en el programa de televisión de noticias canadiense This Hour Has Seven Days, exponiendo sus teorías acerca del género.
Tanto él como los médicos que trabajaban con niños con anomalías en sus genitales consideraban que el pene era irreemplazable, pero que mediante cirugía se podía crear una vagina funcional, teniendo Reimer más posibilidades de madurar sexualmente con éxito como chica que como chico.
Finalmente, Money convenció a los padres de que la reasignación de sexo iba a ser lo más beneficioso para Reimer, por lo que, cuando tenía 22 meses, se le practicó una orquidectomía, extirpándole los testículos.
Se le sometió a tratamiento de estrógenos y se le cambió el nombre por Brenda.
Pero los padres no sabían que John Money (en secreto) quería usar a David como parte de un experimento para probar su punto de vista de que la identidad de género no es innata, sino que está determinada por el aprendizaje y la crianza. Money se encargó de la cirugía y del apoyo psicológico, y durante diez años estuvo viendo a Reimer una vez al año para evaluar el resultado de la operación y la resignación.
El caso de Reimer era único para estudiar la influencia del entorno en los roles de género por dos motivos: primero, por su hermano gemelo, Brian, que podía servir como control del experimento, al compartir genes, ambiente familiar y ambiente intrauterino; y segundo, porque David era la primera persona sin ninguna anomalía en su diferenciación sexual a la que le reasignaron su sexo.
Durante varios años, Money escribió sobre el caso (lo llamaba caso John/Joan), describiendo un aparente éxito del desarrollo de la personalidad femenina de David, lo que implicaba la viabilidad de la resignación y de la reconstrucción quirúrgica incluso en personas que no eran intersexuales.
Money escribió:
Su comportamiento es claramente como el de una niña, muy distinto de las maneras de chico de su hermano gemelo.
Las notas tomadas por un estudiante del laboratorio de Money durante las visitas anuales de control revelan que los padres de David Reimer mentían al personal del laboratorio acerca del éxito del experimento; Brenda (David) asumía espontáneamente el rol masculino y rechazaba el femenino.
Para David Reimer las visitas de control a Baltimore eran traumáticas más que terapéuticas.
Cuando el psicólogo Money intentó convencer a la familia para implantar a Reimer una vagina mediante cirugía, la familia abandonó las visitas de control.
Desde que le practicaron la orquidectomía, David Reimer orinaba a través de un agujero que le habían practicado en el abdomen.
Durante la adolescencia le suministraron estrógenos para provocar el crecimiento de los pechos.
Al dejar la familia de realizar las visitas periódicas, Money dejó de publicar sobre el caso, sin dar a entender que el experimento había fracasado.
Dos décadas después, Reimer escribió junto con John Colapinto como, al contrario de lo que escribía John Money, durante el periodo que vivió como Brenda nunca se identificó con una chica.
Sus compañeros le intimidaban y le daban de lado y ni los vestidos de volantes (que se vio obligado a usar durante el gélido invierno de Calgary), ni las hormonas femeninas le hicieron sentir mujer.
A los 13 años empezó a sufrir depresiones, y les dijo a sus padres que se suicidaría si le obligaban a ver de nuevo al Dr. Money.
Siguiendo el consejo del endocrinólogo y del psiquiatra de David, en 1980 sus padres le contaron la verdad acerca de su reasignación.
A los 14 años, Reimer decidió asumir su papel masculino, y se puso de nombre David.
En 1997, Reimer se había sometido a un tratamiento para revertir la reasignación, que incluía inyecciones de testosterona, una mastectomía doble, y dos operaciones de faloplastia. También se casó con una mujer y se convirtió en el padrastro de sus tres hijos.
Su caso obtuvo repercusión internacional en 1997, cuando contó su historia a Milton Diamond, un sexólogo que le convenció para que le dejara contar su historia, y así evitar que se repitieran casos como el suyo.
En diciembre de ese año, John Colapinto publicó en la revista Rolling Stone su caso.​
Después escribió un libro sobre la historia de David Reimer “As Nature Made Him: The Boy Who Was Raised as a Girl”.
Colapinto compartió los ingresos por la venta del libro con Reimer, lo que ayudó a su situación financiera.
Sin embargo, Reimer tenía otro tipo de problemas.
A la difícil relación con sus padres se sumó la muerte de su hermano Brian motivada por una sobredosis de antidepresivos el 1 de julio de 2002 .
A eso se sumó la falta de empleo y la separación de su mujer Jane.
El 2 de mayo de 2004 ella le dijo que quería separarse, provocando que David se fuera de casa y no volviera. El 5 de mayo la policía llamó a Jane para comunicarle que habían encontrado a su marido, pero no le quisieron decir donde. Volvieron a llamar a las dos horas informándole de su suicidio. David había vuelto a casa aprovechando una ausencia de ella para coger una escopeta recortada.
La mañana del 5 aparcó su vehículo, y dentro de él se disparó en la cabeza.
El padre de Reimer, movido por la culpa, también se suicidó.
La publicación del libro acabó influyendo en varias prácticas médicas, además de ayudar a comprender mejor la biología sexual.
Una vez que su caso se conoció, empezó a declinar el número de reasignaciones con cirugía en personas con micropenes, con otras malformaciones o que hubieran perdido el pene en la infancia.
Esta historia trágica y real demuestra la falsedad de la teoria del unisex: el cerebro humano tiene una orientación innata masculina o femenina. En general va unida al sexo biológico pero es teóricamente posible que uno nazca biologicamente hombre con un cerebro femenino o viceversa, lo cual tampoco prueba que la masculinidad o femineidad sean aprendidas, solo prueba que en su enorme mayoría, masculinidad y femineidad psicológicas coincide con lo biológico, y en otras no, y que en ambos casos, no es la educación y la sociedad que nos vuelve masculinos o femeninos, hombres y mujeres (en cuanto a la forma de ser, de pensar, de sentir, de actuar) sino que es innato.
https://es.wikipedia.org/wiki/David_Reimer

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